miércoles, 17 de abril de 2013

Capítulo Segundo




 

Problemas





El dramático silencio que se produjo casi podía cortarse con un cuchillo. Brenn permanecía allí de pie, con el rostro inexpresivo, mientras era agujereado por las miradas de los demás. Sin duda su gesto podría haberse considerado un acto de valor, aunque el propio Brenn presentía, por el contrario, que aquella temeraria osadía que había cometido no haría más que empeorar la imagen que todos tenían de él.

¿Pero qué haces, pedazo de animal? La voz atronadora de Marril destrozó el cortante silencio que había provocado su hijo. Con una velocidad muy sorprendente dados su peso y su envergadura, el furibundo herrero se deslizó entre los aldeanos que se hallaban más próximos a Brenn y apartó a este del obelisco de un empellón. ¿En qué narices estás pensando? ¿No se te ha ocurrido que puede ser peligroso tocar eso?

Brenn abrió la boca con timidez, dispuesto a replicar, pero no dijo nada. Acto seguido, agachó la cabeza sumiso. Justo entonces apareció Terril, su hermano mayor. Trató de intervenir, pero su padre aún no había acabado.

Déjame ver tu mano –ordenó tajante el herrero.

Brenn se la mostró. Marril la tomó con un movimiento enérgico, volvió la palma hacia arriba y la examinó con gesto sombrío. Solo cuando se convenció de que no se observaba nada preocupante en ella la dejó libre. Aun así, Marril no mudó su expresión ceñuda, ni tampoco se apreció disminución alguna en su irritación.    

Escúchame bien. No sabemos qué es esta cosa, de manera no vuelvas a tocarla ni a hacer ninguna otra estupidez de ese estilo, ¿me has comprendido?

El muchacho asintió de forma casi imperceptible, aún con la mirada fija en el suelo.

¿Cómo ha aparecido este obelisco aquí? inquirió entonces Telerin. Con la emoción de los últimos acontecimientos había olvidado formular aquella pregunta básica. Y de paso, con ella salía en la ayuda de Brenn.

Marril lo miró con una expresión cargada de malhumor. Sin duda más tarde le esperaba un buen castigo a su hijo.

Pues no lo sabemos repuso el herrero. Nos hemos levantado esta mañana como si tal cosa, dispuestos a ordenar el pueblo tras las fiestas, y este… lo que sea ya se encontraba aquí, plantado como un árbol en mitad de la plaza.

Esto es cosa de brujería apuntó Gail, que se había situado junto a ellos trayendo consigo su sempiterna expresión hosca. Aquel hombre solitario siempre se había caracterizado por su carácter agrio y melodramático, y nunca perdía la oportunidad de interponer comentarios con la clara intención de sembrar dudas, temor o desconcierto. Golwin, de carácter mucho más sensato y comedido, lo miró con expresión de infinita paciencia.

Pero ¿qué clase de brujo iba a perder el tiempo lanzando conjuros en Arroyolargo? le espetó.

Pues entonces explica tú esto –insistió Gail, afilando su mirada a la vez que señalaba enérgicamente en dirección al obelisco con su huesudo dedo índice. Su rostro alargado y enjuto se puso en tensión, como preparándose para la batalla. Sin embargo, Golwin se limitó a encogerse de hombros.

De todas formas, esto no puede haber aparecido aquí de la noche a la mañana, como si tal cosa –terció Rood, deseoso de adquirir protagonismo en una conversación de adultos. Siempre parecía esforzarse por incluirse en ese colectivo, a pesar de que por edad era algo que ya debería darse por sentado.

Tal vez Rolbur sepa algo más de todo esto indicó Terril cuando vio que el alcalde, acompañado de Grim, se abría paso hacia ellos.

Telerin desvió entonces su mirada en busca de los dos pesos pesados de pueblo, que ya se acercaban a su posición. Ambos exhibían una expresión severa, aunque sin ocultar, a la vez, una tensa preocupación. Con ellos se aproximaban también otros aldeanos que habían decidido averiguar qué llamaba tanto la atención del alcalde. Una vez se halló junto a Telerin y los demás, Rolbur le dirigió una mirada áspera a Brenn. Con expresión ceñuda, el alcalde meneó los labios haciendo oscilar su profuso bigote, un gesto que no auguraba otra cosa que no fuera una dura reprimenda.
(. . .)

Podéis descargar el segundo capítulo completo aquí: Capítulo 2

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